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Los gritos en la educación Infantil

Hay muchas formas de enseñar a los niños a ser responsables, educados, hacer que presten atención, hacer que sean más cuidadosos con sus juguetes… pero lo que está claro que una de las formas que NO ayuda en absoluto es “el grito”.

Si queremos que nuestros hijos aprendan a ser personas cabales, a que no griten por todo, a que no monten pollos, ect. lo más importante es saber tratarles con comprensión y sin levantar el volumen, ya que si no sólo les estresaremos y les enseñaremos a gritar cuando se sientan frustrados o en cualquier otra ocasión que ellos crean necesaria.

Está claro que hay muchos momentos en que los niños sacan de sus casillas a los adultos. Hasta al más paciente. Un bol de cereales que se derrama, un objeto perdido o roto, la incapacidad de poder hacer algo sencillo por ellos mismos… pero no debemos olvidar que son niños y que sus problemas no deben ser el miedo a que sus padres o profesores les chillen, sino otras cosas mucho más sencillas como no poder alcanzar a un juguete, la dificultad en aprender distintas cosas… Por ello antes de chillar pensemos en la solución tan sencilla que podemos dar a sus “meteduras de pata”. Si se caen los cereales tan sólo ayudemos a los niños a recogerlos. Si no encuentran un juguete intentemos hacerles pensar donde lo vieron por última vez. Y así hay miles de cosas que seguro que se os van ocurriendo a lo largo del día.

Por ello pensemos pues en dedicar el poco tiempo que pasamos a veces con nuestros hijos en disfrutar de ellos y, lo más importante, con ellos, en vez de marcarles límites demasiado altos para ellos o machacarlos con gritos y enfados en cada error. No olvidemos que de los errores se aprende y que los niños son una hoja en blanco en la que podemos escribir como queremos que sean desde unas sólidas bases como podrían ser la tolerancia, la educación, la creatividad y el optimismo.

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